OIM en Ecuador

En su calidad de principal organización intergubernamental en el ámbito de la migración, la OIM inicia sus actividades en Ecuador en el año de 1965, en estrecha colaboración con asociados gubernamentales, intergubernamentales y no gubernamentales.

El Ecuador actualmente tiene una triple condición migratoria: país de origen, de tránsito y de destino de migrantes.

A partir de los años 1998 y 1999, el fenómeno migratorio en Ecuador adquiere especial trascendencia, debido al importante flujo de ecuatorianos que migran principalmente hacia Europa. De igual manera, la dolarización de la economía en el 2000 y otros factores regionales del subcontinente han convertido al Ecuador en receptor de migraciones, especialmente de colombianos y peruanos.

Estos procesos contribuyeron a que la Misión de la OIM refuerce sus actividades en el país, partiendo de una perspectiva global del fenómeno multidimensional de la migración, siempre tendiente a proteger los derechos humanos de las personas migrantes.

El enfoque de OIM en Ecuador abarca programas y proyectos sobre migración reglamentada, como por ejemplo, programas de retorno voluntario y programas de combate a la trata de personas; programas y proyectos sobre migración facilitada, como aquellos de migración laboral temporal y de documentación; programas y proyectos sobre migración forzada, como los programas de reasentamiento de refugiados y de asistencia de emergencia para población en búsqueda de protección internacional; y programas y proyectos sobre migración y desarrollo, como aquellos destinados a mejorar las condiciones de vida de poblaciones receptoras.

Todos estos programas se desarrollan en estrecha coordinación con las autoridades ecuatorianas a todos los niveles así como con la sociedad civil. En ciertas ocasiones también cuenta con el apoyo del sector privado.

Para la Organización Internacional para las Migraciones, el estar presente en Ecuador constituye un gran desafío y a la vez una gran satisfacción. La triple calidad de país de origen, tránsito y de destino del Ecuador, representa un importante reto que han debido encarar las autoridades ecuatorianas y la propia sociedad civil. Tener la oportunidad de acompañar el compromiso que han asumido las autoridades ecuatorianas, con el apoyo de la sociedad civil, en el manejo de este complejo y dinámico panorama migratorio, resulta un desafío altamente gratificante.